BIO

DETRÁS DEL ESTILISTA

FRANCO

Mi relación con la peluquería nace de una forma muy personal de entender la belleza: observar, escuchar y saber interpretar lo que cada persona necesita.

A lo largo de mi trayectoria, el color, el diseño y la técnica se han convertido en herramientas para crear una imagen que no solo favorezca, sino que también respete la identidad de quien la lleva.

Para mí, un buen trabajo no consiste en seguir una tendencia, sino en saber adaptarla. Cada cabello tiene su propia historia, sus límites y sus posibilidades, y ahí es donde comienza realmente mi trabajo.

¿Qué significa para mi un cabello bonito?

un cabello bonito es, ante todo, un cabello sano. Puede tener un color increíble o un corte perfecto, pero si está debilitado, para mí pierde sentido. La belleza empieza por respetar la calidad del cabello y trabajar a partir de ahí.

Mi objetivo no es conseguir el cabello perfecto hoy, sino que siga siendo bonito y saludable mañana.

La Salud del cabello

por encima de cualquier tendencia.

resultados sostenibles en el tiempo

¿Qué significa eso?

¿Qué significa el lujo aplicado al cabello hoy?

el lujo ya no es hacer más. Es hacer lo necesario, hacerlo bien y respetar el cabello

¿En qué momento entendí que la salud del cabello tenía que estar por encima de cualquier tendencia?

Con la experiencia. Cuando ves cómo responde el cabello a ciertos procesos, entiendes que no todo lo que una clienta quiere en un momento determinado es necesariamente lo mejor para ella. Ahí aprendí que mi trabajo no consiste solo en ejecutar un deseo, sino también en asesorar y proteger.

Crear resultados sostenibles en el tiempo. ¿Qué significa eso?

Significa no pensar únicamente en cómo se va a ver el cabello al salir del salón, sino en cómo estará dentro de seis meses o un año. Para mí, un buen resultado es aquel que puedes mantener sin comprometer la salud del cabello.

¿Hasta dónde debe llegar un estilista cuando una clienta quiere un cambio que puede comprometer su cabello?

Creo, fielmente, que un buen estilista también tiene que saber decir que no. Hay veces en las que la mejor decisión profesional es explicar por qué un cambio no es recomendable y proponer una alternativa. La confianza también se construye poniendo límites.

¿Estamos hoy demasiado acostumbrados a cambiar nuestro cabello constantemente?

Sí, en parte. Estamos muy expuestos a tendencias y a resultados inmediatos, y eso puede generar la sensación de que el cabello puede transformarse continuamente sin consecuencias. Pero el cabello tiene memoria, y cada proceso cuenta.

¿Qué diferencia hay entre una persona que cuida su cabello y una que simplemente quiere que se vea bien?

La primera piensa a largo plazo. Entiende que el resultado no depende solo de lo que hacemos en el salón, sino también de sus hábitos y del mantenimiento en casa. La segunda suele buscar un efecto inmediato. Mi trabajo es ayudar a que ambas entiendan que belleza y salud deberían ir siempre de la mano.

¿Qué quiero que una persona sienta cuando se levanta de mi silla?

Ella misma, pero mejor. Que vea un cabello bonito, saludable y fácil de llevar, y que sienta que lo  hecho tiene sentido para, no simplemente porque sea tendencia.

¿Qué significa el lujo aplicado al cabello hoy?

El lujo ya no es hacer más. Es hacer lo necesario, hacerlo bien y respetar el cabello. Es tener tiempo para observar, escuchar y tomar decisiones personalizadas.